loader

Bruja Pitia

Cuenta la leyenda que la bruja Pitia se formó como adivina con descendientes de las originarias pitonisas del Oráculo de Delfos, que tras la crisis griega tuvieron que emigrar a España y se refugiaron en una pequeña aldea, que finalmente resultó ser un conjunto de bombos manchegos (construcción rural tradicional circular hecha a base de piedras y cuya utilidad era la de alojar a pastores y labradores, junto con sus animales de labor y sus aperos), donde retomaron las artes de la adivinación para sacarse unos euros fuera de la temporada de vendimia.

Pitia sufrió algunos reveses en su formación, pues las artes oscuras usadas en los Oráculos son difíciles de dominar y, fruto de un hechizo fallido, tiene como secuela una perilla similar a la de algunos ovinos (la que se suele denominar, barba de chivo).

Tras su duro adiestramiento en magia blanca, verde e incluso negra, Pitia se retiró a su propio bombo, donde después de darse de alta como autónoma pensando en su jubilación, abrió el Oráculo de Tomelloso (sólo en jornada de mañana para conciliar mejor con su vida familiar), un templo de sabiduría y meditación donde lugareños y foráneos se acercan a consultar los devenires del futuro.

Con la llegada de la Navidad, Pitia sufre frecuentes visiones sobre los números de los sorteos. Bien es cierto que hasta ahora no ha acertado ninguno (falla más que una escopeta de ferias), pero alguna vez tiene que ser la primera ¿Será este año?

Facebooktwitterpinterestmail